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¿ZOPETAL O CEPETAL? José María Rodríguez Díaz


Descoñezo a data da súa publicación. O ficheiro foi rematado por José María en agosto de 2016, se ben unha parte do mesmo tivo que rematarse a finais de xuño de ese ano. Por outra banda, a controversia lembra cunha certa semellanza outra actual que non considero extrapolable, a do escudo e bandeira de Ribadeo.

¿ZOPETAL O CEPETAL?

¿Qué ocurre cuando en la elaboración del Nomenclator de Galicia no coinciden los criterios de la Comisión de Toponimia de la Xunta de Galicia con el habla del pueblo, verdadero creador y forjador del idioma? ¿Por qué criterios se han de guiar, tanto los particulares como las instituciones, cuando las normas de la citada Comisión van por un lado y el habla del pueblo por otro?

La discrepancia o desacuerdo frente a la pronunciación de algunos topónimos entre la Comisión de Toponimia y el pueblo que los utiliza no es de menor calado. Y no es de menor importancia porque tanto los particulares como las instituciones están obligados por ley a aplicar con rigor en sus escritos, comunicaciones y utilización en general la toponimia oficial determinada por la citada Comisión de Toponimia. Es a esa Comisión a quien le corresponde la determinación de los nombres oficiales, según se determina en el artículo 10 de la Ley de Normalización Lingüística de Galicia: “Corresponde a la Xunta de Galicia la determinación de los nombres oficiales de los municipios, de los territorios, de los núcleos de población, de las vías de comunicación interurbanas y de los topónimos de Galicia”.

Ocurre, sin embargo, que no son pocas las ocasiones en las que el pueblo va por un lado y la Comisión de Toponimia por otro. ¿Qué ocurre en estos casos? ¿Qué postura ha de ser adoptada cuando el puedo, verdadero artífice y creador del lenguaje, va por un lado y la citada Comisión, responsable oficialmente de la determinación de los topónimos oficiales, va por otro?

En el caso que nos ocupa el topónimo Zopetal o Cepetal, nombre de un barrio de A Devesa, constituye un claro ejemplo ilustrativo de esta doble actitud. Por un lado, el Nomenclator de la Xunta de Galicia, órgano de expresión de la citada Comisión, utiliza el topónimo Cepetal para referirse con el a este barrio. Por otro lado, las gentes del lugar y el mismo PXOM de Ribadeo se refieren a el con el topónimo Zopetal.

El topónimo “Cepetal” es una palabra compuesta de dos elementos. El primer elemento se deriva directamente de la palabra latina “cippus”, cepo, al que se le añade el segundo elemento, formado por el sufijo abundancial, “-alis”, muy usado en la fitotoponimia para referirnos con el a un lugar en el que abundan determinadas plantas o árboles, como trigal, carballal o castañal. Estos dos elementos forman, pues, la palabra compuesta, *cippitalis < Cepetal, con el significado de lugar en el que abundan los cepos o troncos de árbol cuando, una vez talados, quedan sujetos a la tierra por sus raíces. Cepetal es, pues, el topónimo correcto desde el punto de vista de la etimología, y es la forma adoptada por el Nomenclator de la Xunta de Galicia como nombre oficial de este barrio.

Pero en contra de este criterio, y según me informa un ilustrado amigo y vecino de A Devesa, las gentes del lugar utilizan el topónimo “Zopetal” para referirse a este lugar. Esta variante fonética de la forma original, “Cepetal”, no es más que el resultado de un proceso de disimilación vocálica temprana en el que, para romper la monotonía fonética articulatoria formada por las dos vocales pretónicas iguales y seguidas, las dos “es”, se cambia la primera -e- por una -o-, resultando así “Zopetal” en vez de “Cepetal”, lo mismo que ocurre con otros muchos topónimos, como por ejemplo, el topónimo “Cárcavas”, nombre oficial con el que el Mapa de la toponimia de Ribadeo, elaborado por la Xunta de Galicia denomina al “Castro das Cárcavas”, de A Capela, en Ove, mientras que los vecinos de ese lugar lo denominan con el nombre de “O Castro das Cárcovas”, siguiendo los mismos criterios que en el caso anterior. Es decir, evitar mediante un proceso de disimilación fonética la monotonía articulatoria formada por las tres vocales iguales seguidas, las tres “aes”. Un recurso este muy utilizado por el pueblo.

Y como estos otros muchos casos en los que los criterios de la Comisión van por un lado y el pueblo va por otro. Casos, incluso, de nuestro entorno, como O Cargadoiro, versión oficial, y Cargadeiro, versión popular; o Covelas, versión oficial y Cubelas, versión popular, etc.etc.

NOTA ACLARACIA SOBRE CEPETAL O ZOPETAL

El magisterio de los técnicos en la materia ha de ser respetado, en virtud del axioma que dice: “peritis in arte, credendum”. Bienvenidas sean, pues, las precisiones que Suso Fernández Acevedo hace en su comentario, publicado en este semanario en fecha 9 de julio, a mi anterior artículo sobre los topónimos Cepetal o Zopetal.

Únicamente aclarar que, al contrario de la interpretación que hace el comentarista, nunca fue mi intención minusvalorar la autoridad de la Comisión de Toponimia que, al igual que las Reales Academias de la Lengua y organismos similares que tienen por misión velar por la pureza del lenguaje, aquella la tiene por el empleo correcto de los topónimos. No se trataba en mi artículo, al menos no era esa mi intención, de defender el topónimo Zopetal frente a Cepetal ni enfrentar el habla del pueblo a las determinaciones de la Comisión de Toponimia. Pretendía, al contrario, reivindicar la uniformidad entre la toponimia empleada por el PXOU de Ribadeo, en cuanto documento público, que en este caso utiliza en topónimo Zopetal, y el Nomenclator de la Xunta de Galicia que lo trata como Cepetal.

Y si recabar la aplicación de las normas impuestas por el Nomenclator en el tratamiento de los topónimos en dos documentos públicos, como es el PXOU de Ribadeo, era el objetivo principal de mi comentario no era mi pretensión entrar en otros detalles menores de ese topónimo, como el de la habitual sonorización de la -t- en -d-, por considerarla secundaria y de común conocimiento. Entre las propiedades rurales de mi propia familia existe una finca denominada Cepedal.

En conclusión, lejos de mi ánimo intentar “dar a entender” en mi artículo, como interpreta el mencionado profesor, Suso Fernández Acevedo, que es el pueblo el responsable de la pureza de los topónimos. Porque si al pueblo como sujeto activo corresponde la creación del lenguaje es a los técnicos a quien compete velar por su pureza.

José María Rodríguez Díaz

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