{"id":4952,"date":"2020-09-18T22:04:00","date_gmt":"2020-09-18T20:04:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-11-12T13:09:28","modified_gmt":"2024-11-12T12:09:28","slug":"apuntes-de-viaje-por-la-perplejidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/2020\/09\/18\/apuntes-de-viaje-por-la-perplejidad\/","title":{"rendered":"APUNTES DE VIAJE POR LA PERPLEJIDAD. Diario de un confinado en Olavide. \u00c1ngel Alda"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp; 18 de septiembre de 2020<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; El Diario de un confinado en Olavide empezaba con la historia de un madrile\u00f1o que junto con su familia se desplazaba por Espa\u00f1a para infectar a medio pa\u00eds. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estos apuntes empiezan precisando que aquel madrile\u00f1o se ha transformado en un pobre inmigrante que por su mala vida contagia a los clientes del restaurante en el que trabaja como camarero y a los viejecitos a quienes limpia el culo por las noches en su segundo trabajo en casas particulares del barrio de Salamanca.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya sabr\u00e1n que por la mala cabeza del primer madrile\u00f1o se tuvo que confinar al pa\u00eds entero. Para la maldad cong\u00e9nita del madrile\u00f1o inmigrante del cuento de nuestros d\u00edas solo se va a confinar a los barrios en los que vive. Lo de marzo fue amputaci\u00f3n en toda regla. Lo decretado hoy por la Comunidad en la que  trabaja la confusa Ayuso es cirug\u00eda de precisi\u00f3n asistida por ordenador. Es lo que tiene el paso del tiempo. Los barberos se convierten en cirujanos doctorados. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esperemos que el moderno tratamiento obtenga buenos resultados. Pero no me van a negar que si el confinamiento general fue brutal, una luz cegadora, un disparo de nieve, como cantaba Silvio, lo de hoy tiene un tufo clasista, un aire de castigo que tumba las conciencias.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta noche pasada tuve un sue\u00f1o. Me asust\u00e9 de recordarlo casi entero. Y procur\u00e9 escribirlo con urgencia desconfiando de mi memoria ma\u00f1anera.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ten\u00eda la intenci\u00f3n de revisarlo con cierta actitud literaria pues era consciente de que conten\u00eda un mensaje, una visi\u00f3n. Creo que no. Me he limitado a reproducirlo en su integridad y originalidad inicial. S\u00f3lo he hecho alguna correcci\u00f3n de estilo para compensar su escritura r\u00e1pida y nerviosa<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aqu\u00ed va.<\/p>\n<p><em>Me despierto de un sue\u00f1o muy largo y extra\u00f1o. Tengo necesidad de escribir r\u00e1pidamente lo so\u00f1ado pues intuyo que tiene alg\u00fan sentido. Estamos caminando Isabel y yo por una ciudad que parece y no parece Madrid. Pasamos delante de una tienda con muchos mostradores alineados con libros. Desde las ventanas del comercio vemos que en cada mostrador hay un funcionario vestido como en la Oficina Siniestra de la vieja Codorniz. En la puerta hay un gran perro pastor alem\u00e1n que nos habla. Si entr\u00e1is aqu\u00ed se acabar\u00e1n vuestras desdichas. Pero no entramos. Seguimos y nos paramos a hablar con una familia que tiene dos ni\u00f1os. Uno de ellos va en un carrito de beb\u00e9 y est\u00e1 constantemente echando mocos y tosiendo. Cuando te acercas a \u00e9l te lanza una lluvia de escupitajos. Pero no te molestas. Est\u00e1is como en el claustro de una iglesia muy moderna de ladrillos. Muy alta. Y alguien te dice que aquello en su d\u00eda fue un gran hotel para americanos.<\/p>\n<p>La familia ha desaparecido e Isabel tambi\u00e9n. Te angustias y recorres las calles de tus \u00faltimos pasos. Calles que no identificas. No sabes realmente donde has estado. Te dices a ti mismo que con los nervios te has debido equivocar de camino. <\/p>\n<p>Se te ocurre llamarla por tel\u00e9fono. Pero el tel\u00e9fono no lo entiendes. Es como una pantalla con dibujos y esquemas que no tienen sentido. Como si fuese un c\u00f3mic. Se te pasa por la cabeza utilizar la voz. Llama a Isabel. El tel\u00e9fono te va responder que Isabel no va a querer hablar contigo. D\u00e9jala en paz.<\/p>\n<p>Parece que eso te calma. Sigues andando. Ves como un grupo de personas van formando como un coro en una esquina. Te acercas. Te parecen como rusos o polacos o de alg\u00fan pa\u00eds del este. No cantan. Recitan como salmos. Y hablan de los supermercados de su pa\u00eds. Dicen que se quedaban dormidos en las colas. Y que hoy son felices de encontrarse en esta ciudad m\u00e1gica. Nadie compra. Vas por las calles y te apuntas a una olla popular. Tu eliges. Sabes que en tal sitio tienen arroz. En tal otro lentejas. Y en todos te reciben bien. La gente se agrupa por or\u00edgenes o por simpat\u00edas. Los rumanos, los afganos. Los amantes de las gaitas. Los rubios. Los de las bicis. Cada cual a su bola.<\/p>\n<p>Reina la paz. La ciudad es como un campamento hippy. Se me ha olvidado donde vivo. Pero no me importa. Intuyo que podr\u00e9 entrar cuando me canse en cualquier casa a ponerme a dormir en cualquier cuarto. Es como si todo fuese f\u00e1cil y seguro. Parece como si estuviese viviendo en un pa\u00eds sin clases. Sin trabajo. Todo el mundo va vestido modestamente. No veo polic\u00edas. Todos me parecen j\u00f3venes.<\/p>\n<p>En esas me despierto. Un aire fr\u00edo me recibe en casa. Un aire renovado. El ruido atenuado de la ciudad de siempre llega por los balcones. Isabel duerme pl\u00e1cidamente. <\/p>\n<p>Me voy a desayunar que hoy viene Rosa. Ya es viernes. Creo que no tengo que hacer compra. Dejo este escrito. Creo que luego lo reviso. A lo mejor lo mando a mis amigos.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y hasta aqu\u00ed el sue\u00f1o. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si ustedes son capaces de interpretarlo que suerte.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; El t\u00edtulo que lleva esta nota es prometedor. Puede que semana a semana vaya compartiendo con ustedes mi perplejidad.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta la semana que viene. Es un deseo. No una promesa.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Besos<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00c1ngel<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp; 18 de septiembre de 2020 &nbsp;&nbsp;&nbsp; El Diario de un confinado en Olavide empezaba con la historia de un madrile\u00f1o que junto con su familia se desplazaba por Espa\u00f1a para infectar a medio pa\u00eds. &nbsp;&nbsp;&nbsp; Estos apuntes empiezan precisando que aquel madrile\u00f1o se ha transformado en un pobre inmigrante que por su mala vida [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"activitypub_content_warning":"","activitypub_content_visibility":"","activitypub_max_image_attachments":3,"activitypub_interaction_policy_quote":"anyone","activitypub_status":"federated","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[35,9],"class_list":["post-4952","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sen-categoria","tag-angel-alda","tag-sociedade"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4952"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4952\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}