{"id":4883,"date":"2020-12-10T19:44:00","date_gmt":"2020-12-10T18:44:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-11-12T13:07:17","modified_gmt":"2024-11-12T12:07:17","slug":"cuento-de-navidad-diario-de-un","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/2020\/12\/10\/cuento-de-navidad-diario-de-un\/","title":{"rendered":"CUENTO DE NAVIDAD. Diario de un confinado en Olavide. \u00c1ngel Alda"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEguW1VNPu-WE1kuuLicDz6L7N-wAuAmdh1x6zJBgUY90pNM1hehBgK488uAnFzQi_xZwpJdlP8UQfjM6a7U3tz8wcRhtiY3Qn1IQxBd7na_9N7rikhZ9L3UAdy69vugrBeHu9y86w\/s2048\/WhatsApp+Image+2020-12-18+at+14.20.36.jpeg\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"703\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/b\/R29vZ2xl\/AVvXsEguW1VNPu-WE1kuuLicDz6L7N-wAuAmdh1x6zJBgUY90pNM1hehBgK488uAnFzQi_xZwpJdlP8UQfjM6a7U3tz8wcRhtiY3Qn1IQxBd7na_9N7rikhZ9L3UAdy69vugrBeHu9y86w\/s2048\/WhatsApp+Image+2020-12-18+at+14.20.36.jpeg\" width=\"525\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><em>Fiesta de Navidad en la residencia.<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\">&#8211; Nota: este artigo tardouse en publicar por un despiste. A data que aparece como de publicaci\u00f3n \u00e9 a que ter\u00eda correspondido, sendo publicado en realidade unha semana despois.<\/span><\/p>\n<p>CUENTO DE NAVIDAD<\/p>\n<p><em>&#8220;\u00a1Perder el sue\u00f1o, que desteje la intrincada trama del dolor; el sue\u00f1o, descanso de toda fatiga; alimento el m\u00e1s dulce que se sirve a la mesa de la vida.&#8221; (Macbeth)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Hoy es el D\u00eda Internacional de los Derechos Humanos y uno no sabe d\u00f3nde dirigir la mirada para observar c\u00f3mo se conculcan a diario y en cualquier latitud. Seg\u00fan la sensibilidad, la sinton\u00eda personal o las noticias hay situaciones que te llaman m\u00e1s la atenci\u00f3n. Pero el riesgo es que agotada la capacidad de atender, sufrir o interrogarse sobre estos dramas terminemos asumiendo el desastre con naturalidad, con m\u00fasica de tango de fondo. Aquello del mundo es y ser\u00e1 una porquer\u00eda, ya lo s\u00e9. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; En poco tiempo empezar\u00e1 el baile de las agujas y de las vacunas. Y nuestras queridas sociedades ricas o medio ricas organizaremos turnos de espera para salir de poco en poco de la pandemia. Habremos necesitado poco m\u00e1s de un a\u00f1o para terminar con la pesadilla. Tampoco lo hemos pasado tan mal. Mejor reconocerlo. No nos pongamos medallas al sufrimiento por la patria que no ha sido para tanto, si es que hablamos en t\u00e9rminos estad\u00edsticos. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Tengo la sensaci\u00f3n, sin embargo, de que los verdaderos sufridores no tienen altavoces ni plataformas o redes sociales donde recordar a sus desaparecidos o expresar su dolor y el da\u00f1o recibido. Se construir\u00e1n monumentos. Iremos celebrando de a\u00f1o en a\u00f1o el final o el principio, unas fechas simb\u00f3licas elegidas vaya usted a saber con qu\u00e9 criterios. Y nos dedicaremos a recuperar el tiempo perdido cada uno seg\u00fan su leal entender.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Esto se est\u00e1 acabando dicen los optimistas mientras otros avisan del&nbsp; peligro de los \u00faltimos coletazos. Y a mi se me secan los manantiales de los sue\u00f1os que han ido ilustrando estos apuntes semanales. Bien que lo siento pues me daban el trabajo hecho de poner un broche a cada entrega. Eso de poner a trabajar al subconsciente es un chollo. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; A falta de inspiraciones on\u00edricas me he tenido que poner a la faena de escribir desde la vigilia alguna pieza de fuste m\u00e1s o menos literaria, perd\u00f3n por la vanidosa licencia. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; En estas fechas nada mejor que un cuento de Navidad. Aqu\u00ed lo tienes:<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Aconteci\u00f3 en una comarca remota de Espa\u00f1a. El esp\u00edritu de la navidad trabaj\u00f3 a destajo para conseguir que los viejecitos de la residencia dejasen de sentir dolores y despertasen de su letargo vespertino comprobando como las arrugas abandonaban sus rostros y su entumecimiento muscular se transformaba en potencia. Como sus cuerpos decr\u00e9pitos se estiraban y renac\u00eda en ellos el vigor juvenil que hab\u00edan olvidado. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Aquel milagro lleg\u00f3 como una sinfon\u00eda. De mirada en mirada. Primero fue Margarita, la antigua vedette. Estaba leyendo la misma novela de siempre, 24 horas de la vida de una mujer. Lloraba cada vez que llegaba el momento del libro en el que la protagonista despu\u00e9s de la noche loca con el jugador polaco vuelve a su hotel y se prepara para el reencuentro. Cambia su vestido negro por uno floreado. Nota que a ella tambi\u00e9n le llegaba esa fuerza misteriosa de la ilusi\u00f3n y se vio de pie dispuesta a bailar como en sus tiempos de escenario.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Fue incre\u00edble. Sus rodillas y pies la responden y el comp\u00e1s de una m\u00fasica imaginada le inunda el esp\u00edritu. Recorre con la mirada la sala de estar y a cada persona le dedica un tiempo. A Antonio, el viejo militar que le tiraba los tejos, adormilado y confuso como siempre, quiso convertirlo en un joven gal\u00e1n compa\u00f1ero de baile. Antonio recibi\u00f3 la mirada como un regalo. Con aire marcial recuper\u00f3 la estampa africana de sus tiempos en Ifni y se vio a s\u00ed mismo alborozado y lleno de seguridad. Vestido con su uniforme de gala de regulares y llevando en brazos a su pareja en el sal\u00f3n del casino de oficiales. Miraba de hito en hito la fila de sillas alineadas en el lateral y contempl\u00f3 como una renacida joven le lanzaba una sonrisa. Era Concha. La \u00fanica compa\u00f1era de la residencia a la que reconoc\u00eda por haber sido su vecina.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Concha se vio trasladada a los&nbsp; tiempos en los que ejerc\u00eda de matrona en el antiguo hospital provincial. Cuando la maternidad era un constante ir y venir de mujeres para dar a luz y los nidos de los beb\u00e9s, salas enormes luminosas y organizadas como f\u00e1bricas. Los recuerdos saltaban de escena como los fotogramas de una pel\u00edcula r\u00e1pida de cine mudo. Al otro lado de la cristalera un padre nervioso y aturdido llamaba su atenci\u00f3n preguntando por su beb\u00e9. No era otro que su compa\u00f1ero de ajedrez en la residencia. El se\u00f1or Ram\u00f3n. Al que nunca visitaba nadie. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n \u00e9l se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la fuerza del milagro y la renovaci\u00f3n del recuerdo de los tiempos en los que era capaz de trabajar a todas horas en su taller de joyer\u00eda y de localizar la broca adecuada sin quitarse la lupa de aumento del ojo derecho. Y hasta de descubrir al fondo del taller la presencia de aquella guapa muchacha que ven\u00eda a renovar las fornituras y engarces de las pulseras de su madre y a recibir lecciones del oficio. Recordaba que se llamaba Marta. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Marta se incorpor\u00f3 a la nueva l\u00ednea del tiempo y se maravill\u00f3 de ver c\u00f3mo sus compa\u00f1eros de la residencia segu\u00edan siendo los mismos y a la vez otros. Como si un bucle milagroso hubiese provocado un entrelazamiento de historias de vidas y de cada una de ellas hubiera surgido una nueva. Como esas joyas que conservando la piedra o el metal primigenio se transforman para la moda o el uso de nuevas \u00e9pocas o nuevos portadores.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; El carrusel de la noche milagrosa de Navidad estaba en marcha. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Hasta la semana que viene si hay ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Besos para todas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; \u00c1ngel<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fiesta de Navidad en la residencia. &nbsp; &#8211; Nota: este artigo tardouse en publicar por un despiste. A data que aparece como de publicaci\u00f3n \u00e9 a que ter\u00eda correspondido, sendo publicado en realidade unha semana despois. 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