{"id":4739,"date":"2021-02-26T10:55:00","date_gmt":"2021-02-26T09:55:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-11-04T12:41:05","modified_gmt":"2024-11-04T11:41:05","slug":"el-viejo-topo-diario-de-un-confinado-en","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/2021\/02\/26\/el-viejo-topo-diario-de-un-confinado-en\/","title":{"rendered":"EL VIEJO TOPO. Diario de un Confinado en Olavide. \u00c1ngel Alda"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/02\/elviejotopo.jpeg\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"625\" src=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/02\/elviejotopo.jpeg\" class=\"wp-image-4740\" width=\"625\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: x-small;\"><a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc\/3.0\/es\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 Espa\u00f1a<\/a>. <a href=\"https:\/\/javirroyo.com\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Javirroyo<\/a> en <a href=\"https:\/\/www.cuartopoder.es\/ideas\/2021\/02\/25\/esquema-para-entender-por-que-los-jovenes-son-malos\/\">https:\/\/www.cuartopoder.es\/ideas\/2021\/02\/25\/esquema-para-entender-por-que-los-jovenes-son-malos\/<\/a><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;EL VIEJO TOPO<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; 26 de febrero de 2021<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <em>&#8220;El viejo topo que sabe cavar la tierra con tanta rapidez,<br \/>\n ese digno zapador que se llama Revoluci\u00f3n.&#8221;<br \/>\nCarlos Marx<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Escrib\u00eda la semana pasada sobre el difuso malestar social que inunda y&nbsp; nubla nuestro entendimiento. Las l\u00edneas de fractura social, econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales van ampli\u00e1ndose y nuestra &#8216;plena&#8221; democracia, adjetivo obligatorio de moda, aparenta tener poca capacidad de respuesta. Seguro que existe una mayor\u00eda social capaz de entender el valor del principio democr\u00e1tico, de la paz civil y de los valores de la solidaridad. Pero para m\u00ed que los partidos, las instituciones, la misma judicatura y las fuerzas vivas, en general todos aquellos que detentan el poder democr\u00e1tico y f\u00e1ctico no son capaces o no les interesa asociarse y representar n\u00edtidamente a esa mayor\u00eda y con ello dar viabilidad al deseo mayoritario. Ese es el sentido de lo que muchos llamamos democracia con problemas. Nadie se plantea un programa de reformas desde dentro y desde fuera parece que el \u00fanico proyecto pasa por la demolici\u00f3n. Tambi\u00e9n es verdad que en los \u00faltimos compases del franquismo pasaba algo parecido y al final, en el \u00faltimo minuto se abri\u00f3 paso el instinto de reforma por encima del de ruptura o continuismo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Y mientras seguimos jugando como si no pasara nada, el viejo y ciego topo del que hablaba Marx se est\u00e1 dedicando a crear pasillos y t\u00faneles subterr\u00e1neos de ideas, proyectos y vanguardias que pueden ir desde lo m\u00e1s sublime a la hez. Y parte de la sociedad, en sentido contrario, bajo la influencia del mundo del espect\u00e1culo medi\u00e1tico, se instala en el confort de las condenas morales -en algunos casos alabanzas como las que reciben los youtubers en fuga andorrana que son ensalzados como h\u00e9roes- de esos movimientos subterr\u00e1neos pero se olvida de intentar hacer lecturas pol\u00edticas sobre los mismos. Se olvida de situar el malestar general y las crisis de expectativas como catalizadores de esas profundas y oscuras corrientes. Nos conformamos con asignarles nombre: populismos, anarqu\u00eda, frustraci\u00f3n y a tirar palante o que tire la polic\u00eda y la justicia que para eso est\u00e1n. Todo va acelerado y los que deber\u00edan pensar y reflexionar solo tienen tiempo para exhibir su ignorancia.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Mediante ese mecanismo de olvido o de menosprecio, adem\u00e1s, erigimos a la judicatura y a la polic\u00eda como int\u00e9rpretes m\u00e1ximos de la situaci\u00f3n y les concedemos poderes especiales, mando m\u00e1ximo. Sin considerar que esas instituciones tienen su propia l\u00f3gica de poder y de comportamiento y que la reforma no es su objetivo en ning\u00fan caso. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; \u00bfC\u00f3mo rescatar o animar el debate p\u00fablico de la trampa de las redes sociales, del cors\u00e9 de los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales o del conservadurismo tradicional de las instituciones?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Ni siquiera la intelectualidad o la investigaci\u00f3n social bullen de entusiasmo ante el pantano en el que vivimos instalados. Al contrario, muchos de nuestros intelectuales parecen a\u00f1orar los viejos tiempos del confort&nbsp; burgu\u00e9s. Cualquier posible cambio altera sus nervios y nunca como hasta ahora se refugian con tanto ah\u00ednco en el principio de conservaci\u00f3n y de adoraci\u00f3n de lo existente. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Para recuperar el vigor reformista o transformador necesitamos previamente conocer cu\u00e1les son las l\u00edneas de quiebra, los elementos que determinan la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica, incluida la que no trasciende, la subterr\u00e1nea. Por donde van las aguas del pensamiento y las acciones que eventualmente emerger\u00e1n por los ojos del Guadiana de la vida real. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Es obligatorio considerar un elemento previo. El malestar de los colectivos sociales y su forma de manifestarse no provoca solamente rupturas entre esos colectivos y el estado. Tambi\u00e9n impacta sobre derechos o intereses de otros colectivos que se sienten agredidos o da\u00f1ados por las reivindicaciones o propuestas de los primeros. Reivindicar, y es solo un ejemplo, derechos para los transexuales a veces, y tenemos pruebas muy presentes en estos tiempos en Espa\u00f1a, significa orillar demandas de sectores del movimiento feminista. Los mecanismos de este juego de vasos comunicantes son muy complejos y el orden social, sin embargo demanda explicaciones simples que en el caso de este debate que pongo como ejemplo algunos encuentran en argumentos partidistas o de grupos de inter\u00e9s. Consideraciones parecidas se pueden se\u00f1alar para la lucha de las minor\u00edas inmigrantes y su impacto en la mentalidad de las poblaciones pobres de los barrios marginados. Resumiendo. Es imposible alterar el orden social dominante sin encontrar antes equilibrios y jerarqu\u00edas entre diferentes demandas. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Pero el caso es que tenemos colectivos inmensos, masas enormes de poblaci\u00f3n que se sit\u00faan extramuros del sistema, bien por disidencia, bien por desd\u00e9n. J\u00f3venes con unos niveles de precariedad de vida crecientes, sin futuro a la vista que no pase por la emigraci\u00f3n o la aceptaci\u00f3n de una forma de vida llena de insatisfacci\u00f3n. Esta semana el diario El Pa\u00eds publicaba una encuesta sobre los efectos particulares de la pandemia en los colectivos de la llamada generaci\u00f3n millennial. Terribles. Mayor paro. Descenso de ingresos. \u00bfC\u00f3mo lo viven ellos? Con enorme depresi\u00f3n, desconfianza hacia el futuro y posiblemente con una desafecci\u00f3n creciente hacia el sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico. La traducci\u00f3n de todo ello en la pr\u00e1ctica diaria de estos j\u00f3venes se la puede uno imaginar. Les ahorro la descripci\u00f3n posible de esa desafecci\u00f3n. Que algunos sectores de esos grupos busquen respuestas radicales es algo plenamente razonable. La radicalidad de pensamiento, la fijaci\u00f3n en posturas y pautas de comportamiento violentas entran en juego. Nada menos extra\u00f1o. En tiempos antiguos las ideolog\u00edas de liberaci\u00f3n, el anarquismo, el socialismo, el fascismo, las teolog\u00edas, se constitu\u00edan en herramientas para encuadrar a la juventud. Hoy, esas ideolog\u00edas son m\u00e1s difusas pero est\u00e1n presentes. Algunas de ellas pueden tener sorprendentes aspectos liberadores como el ecologismo o el feminismo pero otras como el tribalismo, el hipernacionalismo o la hegemon\u00eda racial pueden causar destrozos colosales.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Pero no son solamente las brechas econ\u00f3micas o generacionales las que determinan el malestar social y el crecimiento de las movilizaciones populares. La lejan\u00eda de las instituciones y del poder que sienten tantos ciudadanos tambi\u00e9n afecta a elementos centrales de nuestra cultura y nuestra civilizaci\u00f3n. Nunca como hoy asistimos a tantos fen\u00f3menos de repulsa de la ciencia o al incremento sustancial en creencias milenaristas. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Nunca como hoy hemos tenido tanta conciencia de la degradaci\u00f3n de la vida democr\u00e1tica en tantos pa\u00edses supuestamente avanzados. De la emergencia de sistemas de gobierno que viven la democracia liberal como un simple barniz que oculta poderosos movimientos raciales, clasistas y machistas de extrema derecha. Es lo que hemos dado en llamar democracias &#8220;iliberales&#8221;. No surgen en el vac\u00edo. Nacen del miedo de las sociedades. Sociedades que se animan a recomendar la obediencia social como la mejor receta para protegerse del otro, del reci\u00e9n llegado, de las ideas de liberaci\u00f3n de los movimientos feministas a los que se ve como radicales, de las luchas de tantos j\u00f3venes contra el racismo a los que se denuncia como enemigos de nuestra raza o de nuestras tradiciones. La ideolog\u00eda trumpiana, en definitiva. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Fuerzas de cambio contra fuerzas que se instalan en la tradici\u00f3n, en lo que &#8220;siempre ha funcionado&#8221;. El combate ideol\u00f3gico es m\u00e1s brutal que nunca y tiende a proyectarse en la calle. No nos aguantamos unos a otros. Ya no se trata tanto de defender lo nuestro como de impugnar la resistencia del adversario. Y si adem\u00e1s coincide que la herramienta del voto, el ejercicio de la democracia representativa no conduce a la resoluci\u00f3n de los problemas pues la brecha social e ideol\u00f3gica es incapaz de promover nuevas mayor\u00edas y nos instalamos en el empate pol\u00edtico o en la inseguridad y la incompetencia pol\u00edtica estamos apa\u00f1ados y listos. La gente buscar\u00e1 opciones pol\u00edticas que prometan cambios radicales imposibles.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; La \u00fanica receta es poner el o\u00eddo en el terreno y ser capaces de escuchar el viento. Y el debate pol\u00edtico sano. Pero esto solo son palabras. Mientras tanto de lo que se trata es de salir de esta pesadilla de la PANDEMIA. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Besos para todas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; \u00c1ngel<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 Espa\u00f1a. Javirroyo en https:\/\/www.cuartopoder.es\/ideas\/2021\/02\/25\/esquema-para-entender-por-que-los-jovenes-son-malos\/ &nbsp;EL VIEJO TOPO &nbsp;&nbsp; 26 de febrero de 2021 &nbsp;&nbsp; &#8220;El viejo topo que sabe cavar la tierra con tanta rapidez, ese digno zapador que se llama Revoluci\u00f3n.&#8221; Carlos Marx &nbsp;&nbsp; Escrib\u00eda la semana pasada sobre el difuso malestar social que inunda y&nbsp; nubla nuestro entendimiento. 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