{"id":4636,"date":"2021-03-26T10:27:00","date_gmt":"2021-03-26T09:27:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-11-04T10:31:15","modified_gmt":"2024-11-04T09:31:15","slug":"mundo-y-ciudad-diario-de-un-confinado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/2021\/03\/26\/mundo-y-ciudad-diario-de-un-confinado\/","title":{"rendered":"MUNDO Y CIUDAD. Diario de un confinado en Olavide. \u00c1ngel Alda"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/03\/Sevilla.jpg\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"492\" src=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/03\/Sevilla.jpg\" class=\"wp-image-4637\" width=\"656\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: x-small;\">Sevilla. La ciudad m\u00e1s representativa en Espa\u00f1a del esp\u00edritu cl\u00e1sico, medieval y renacentista. Y d\u00f3nde transcurre el sue\u00f1o final de esta entrega del Diario de un Confinado en Olavide.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>MUNDO Y CIUDAD<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 26 de marzo de 2021&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>\u201cEste  libro  comienza  con  una  ciudad  que  era, simb\u00f3licamente,  un  mundo;  termina  con  un  mundo  que se  ha convertido, en muchos  aspectos  pr\u00e1cticos,  en  una  ciudad&#8221;&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lewis Mumford, uno de los talentos fundamentales de la historia y la sociolog\u00eda del siglo XX, empezaba su libro &#8220;La Ciudad y la Historia&#8221; con el p\u00e1rrafo que he utilizado de entradilla para esta nota semanal.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue un libro que me impresion\u00f3 en su momento y por eso lo he recordado. No hago m\u00e1s que pensar en los \u00faltimos tiempos sobre los cambios que se empiezan a adivinar en nuestras ciudades. Como la pandemia se presenta como un acelerador de movimientos que nos van a llevar hacia un modelo de ciudad irreconocible. Por lo menos para las generaciones m\u00e1s mayores que llegamos a vivir los \u00faltimos momentos de la ciudad tradicional espa\u00f1ola, de aquella ciudad donde a la vuelta de la esquina se adivinaba el campo. La ciudad de los oficios, de las corporaciones, del comercio amable, de los vecinos que eran casi de la familia, que te prestaban el \u00faltimo vaso de aceite y te socorr\u00edan en las desgracias. La ciudad en la que los ni\u00f1os eran los reyes de la calle y en las que las distancias entre el trabajo y la vivienda eran amistosas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y cuando hablo de cambio no me refiero a un nuevo paisaje de gr\u00faas por doquier. Eso ya lo hemos vivido. Estoy pensando en una ciudad nueva convertida en un para\u00edso para visitantes, terrazas, museos, calles espect\u00e1culo y un infierno de ruidos para los vecinos. Ciudades con barrios segregados, con servicios desproporcionados a favor de unos ciudadanos en detrimento de otros. Ciudades especulativas de imposible acceso para trabajadores medios. Ciudades llenas de barreras arquitect\u00f3nicas, con tr\u00e1ficos imposibles, con aceras cegadas de patinetes y bicis. Con las famosas dark kitchen llenando los patios de manzana y los ciclistas llamados riders cruzando entre las muchedumbres. Ciudades convertidas en set de rodaje de series juveniles y plat\u00f3s de concursos de baile. Un futuro Blade Runner. Visiones fant\u00e1sticas que te obligan a pensar en el pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sabemos que la ciudad surge en la sociedad neol\u00edtica aunque todav\u00eda no sepamos muy bien a trav\u00e9s de qu\u00e9 mecanismos. Posiblemente por razones muy diversas relacionadas con exigencias de producci\u00f3n de las nacientes  agricultura y ganader\u00eda. Control de las fuentes y los r\u00edos. Especializaci\u00f3n productiva. Defensa. Vete a saber. Mumford, que en el fondo era un \u00e1crata y un rom\u00e1ntico de cuidado, pensaba que fueron fundamentalmente razones pol\u00edticas. Control social y hegemon\u00eda nobiliaria. Nos pasa lo mismo a la hora de especular de qu\u00e9 forma las viejas sociedades de cazadores y recolectores se convierten en sociedades sedentarias. Demograf\u00eda, crisis ecol\u00f3gica, clima. O la santa voluntad de las tribus, es decir, razones pol\u00edticas. Vocaci\u00f3n. Incluso hay teor\u00edas muy modernas que especulan con la posibilidad de que las poblaciones cazadoras y recolectoras de Europa desaparecieran antes del Neol\u00edtico y que las poblaciones humanas que dieron cuerpo a la revoluci\u00f3n campesina, ganadera y poblacional fueran otras poblaciones humanas distintas del sapiens del paleol\u00edtico continental que posiblemente desapareci\u00f3 al tiempo que sus primos neandertales.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; De c\u00f3mo fue posible que sociedades muy igualitarias y autogestionadas acaban  convertidas en sociedades jerarquizadas y autoritarias hay tambi\u00e9n muchas teor\u00edas. La primera: el tiempo de la transici\u00f3n fue largu\u00edsimo. Las cosas no ocurrieron en un pisp\u00e1s. La especializaci\u00f3n productiva, la defensiva, el cambio de roles sexuales. Y sobre todo la pol\u00edtica. El arte del control social. La dimensi\u00f3n. No es lo mismo una aldea, que una agrupaci\u00f3n pol\u00edtica de aldeas. Ni una ciudad amurallada que una federaci\u00f3n de ciudades. O un imperio. O una cultura o civilizaci\u00f3n. El materialismo hist\u00f3rico nos ha hecho pensar en una evoluci\u00f3n relacionada con los medios de producci\u00f3n y las relaciones sociales. Pero tambi\u00e9n debieron de  intervenir en este largo proceso factores simb\u00f3licos, religiosos, po\u00e9ticos. De eso escribe largo y tendido el maestro Mumford.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; El viejo talento cazador, la disciplina de la caza, contribuy\u00f3 a dar forma al nuevo orden social de las nuevas aldeas y poblaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La sustituci\u00f3n del consejo de ancianos por las jerarqu\u00edas militares y familiares no debi\u00f3 ser un proceso f\u00e1cil ni lineal pero de alguna forma las sociedades supieron aprovechar las viejas estructuras de poder.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; El caso es que el mundo ya no fue lo mismo. Nuevos oficios, nuevos talentos. Y una capacidad de ordenar la sociedad novedosa. Los chamanes convertidos en sacerdotes de nuevos cultos religiosos. O en m\u00e9dicos y cuidadores. Las mujeres y los hombres encontrando roles de comportamiento muy diferentes a los de la sociedad de las cavernas. Tantos cambios. Tantas contradicciones al tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los griegos fueron capaces de resolver esas contradicciones. Mantuvieron la escala aldeana. Su concepci\u00f3n de ciudades abiertas, sin murallas. Y su invento de la democracia a trav\u00e9s de la ciudadan\u00eda. Por supuesto que creando instituciones como el esclavismo. No todo en Grecia era una postal.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero Roma inventa el imperialismo y se despreocupa de las personas. Traiciona a Grecia y recupera los valores antiguos de las ciudades mesopot\u00e1micas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad medieval. La gran maltratada por la historia. Observamos, desde la lejan\u00eda de la historia, la ciudad medieval a trav\u00e9s del literario hacinamiento y de las im\u00e1genes de las pestes y nos olvidamos del formidable invento de los mercados, verdadero punto de intersecci\u00f3n entre ciudad y naturaleza, del invento de las monedas, orden comercial, tribunales locales, el derecho a portar armas. El peso ben\u00e9fico de las iglesias. La creaci\u00f3n de los burgueses.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y al final la gran tragedia de las ciudades carb\u00f3n como las llama Mumford. Las ciudades industriales dickensianas. Ciudades que al margen de los cambios hist\u00f3ricos de los dos \u00faltimos siglos, electrificaci\u00f3n, motorizaci\u00f3n, han sabido mantener una imagen muy pareja. La imagen de sociedades de clases, de barrios ricos y pobres. Ciudades de arriba y abajo. Eso es lo que est\u00e1 entrando en combusti\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfQu\u00e9 ciudad representar\u00e1 en el futuro aquella en la que las relaciones sociales se desarrollen fundamentalmente en la red, en la nube? \u00bfAsistiremos a un fen\u00f3meno inverso de vuelta al campo, al rural? \u00bfEl teletrabajo como altera la vida urbana?\u00bfQue forma adaptar\u00e1 la cultura del futuro?<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Demasiadas preguntas. El debate est\u00e1 servido. Lo \u00fanico que sabemos es que son tiempos de cambio. Ignoramos en qu\u00e9 medida los poderosos del mundo est\u00e1n fijando nuevos modelos. Puede que ya nadie est\u00e9 a los mandos y que nos dirijamos hacia un futuro ca\u00f3tico.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por alg\u00fan lado saldr\u00e1 el sol. Yo me estoy cansando ya de tanto especular. El arte quiere seguir teniendo una pista libre.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Besos para todas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00c1ngel&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; POSDATA<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Justo esta noche me tocaba pasear por una Sevilla so\u00f1ada. Puede que la ciudad m\u00e1s cl\u00e1sica, medieval y renacentista de Espa\u00f1a. La transformaci\u00f3n vivida en el espacio de mi enso\u00f1aci\u00f3n me ha desvelado media noche. Les cuento. Las palomas blancas desaparecidas. Se fueron, nadie sabe d\u00f3nde. Mucha limpieza en las calles. Un clima de primavera perfumado por el azahar. Las puertas de las iglesias abiertas para la visita de los fieles que parec\u00edan preferir las terrazas de las avenidas y las sombras de las viejas plazas. Cerca de la Torre del Oro un enorme campo de refugiados y enfrente al otro lado del r\u00edo alambradas que cerraban otro campo de refugiados. Los de este lado del r\u00edo eran blancos, los de Triana negros. Como si hubiese castas para el desastre. Los gorrillas estaban al mando en ambos escenarios de la reclusi\u00f3n a modo de guardias de seguridad. Se les ve\u00eda en\u00e9rgicos, marciales. Muy puestos en la dignidad del cargo. En cada esquina grupos de m\u00e9dicos y de enfermeros c\u00f3modamente instalados bajo marquesinas feriales de rayas verdes y blancas esperaban a los vecinos para inyectarles su vacuna. Los encargados de tal faena estaban vestidos de luces y sus jeringuillas ten\u00edan la forma de banderillas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; No ve\u00eda por ninguna parte coches de caballos. Me iba acercando a la catedral al tiempo que las calles se llenaban de nazarenos armados con guitarras el\u00e9ctricas. El p\u00fablico, admirado y sobrecogido por la emoci\u00f3n, se arrodillaba al paso de ese ej\u00e9rcito musical. En cualquier momento desde los balcones cantantes clones del Camar\u00f3n improvisaban saetas rockeras.<br \/>\nMe ve\u00eda a mi mismo huir del centro como de la peste y avanzar entre masas por Sierpes hasta la plaza del Duque y luego por Trajano hasta la Alameda. Terminaba en la Macarena, en la puerta de la casa en la calle Malpartida de mi amiga Chari. En el sue\u00f1o sab\u00eda que ya hab\u00eda fallecido pero la llamaba a gritos desde abajo. Los vecinos me tiraban tiestos. En ese momento ya no s\u00e9 si despert\u00e9 o deje de so\u00f1ar. El caso es que estoy vivo y compartiendo la pesadilla con ustedes.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo dicho. Besos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sevilla. La ciudad m\u00e1s representativa en Espa\u00f1a del esp\u00edritu cl\u00e1sico, medieval y renacentista. 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