{"id":4602,"date":"2021-04-09T10:27:00","date_gmt":"2021-04-09T08:27:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-11-04T10:30:12","modified_gmt":"2024-11-04T09:30:12","slug":"la-vida-es-como-una-funcion-de-teatro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/2021\/04\/09\/la-vida-es-como-una-funcion-de-teatro\/","title":{"rendered":"LA VIDA ES COMO UNA FUNCI\u00d3N DE TEATRO. Diario de un confinado en Olavide. \u00c1ngel Alda."},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/04\/Lavidaescoomounafunci25C325B3ndeteatro.jpeg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"367\" src=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/04\/Lavidaescoomounafunci25C325B3ndeteatro.jpeg\" class=\"wp-image-4603\" width=\"645\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: x-small;\">Plaza de Olavide ayer por la tarde. Una familia organiza una merienda infantil de cumplea\u00f1os. La plaza convertida en un patio y jard\u00edn de urbanizaci\u00f3n de las afueras. En vez de piscina la fuente.<br \/>\nLa vida en las ciudades.<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; LA VIDA ES COMO UNA FUNCI\u00d3N DE TEATRO<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; 9 de abril de 2021<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi debut como espectador de teatro fue a los diecis\u00e9is a\u00f1os y lo recuerdo como uno de los momentos m\u00e1s extraordinarios de mi juventud. Se representaba una obra de Luigi Pirandello en el teatro Mar\u00eda Guerrero. As\u00ed es si as\u00ed os parece era la funci\u00f3n. Una comedia m\u00e1gica, a medias costumbrista, a medias policiaca. Nada es lo que parece a los ojos de unos burgueses que ven su vida alterada por la presencia de un funcionario nuevo en la ciudad junto con su familia. El director era Jos\u00e9 Luis Alonso, una leyenda del teatro espa\u00f1ol de la segunda mitad del siglo y sus int\u00e9rpretes principales eran Manuel Dicenta con Mar\u00eda Fernanda de Oc\u00f3n y el peque\u00f1o y orondo, por estatura, Alfonso del Real y otros que ya ni recuerdo. La escenograf\u00eda era de Mampaso, otro genio del teatro. Todo gira en torno a las especulaciones sobre la personalidad de cada uno de los personajes principales. Lo que dicen ellos de s\u00ed mismos y lo que dicen los dem\u00e1s. Hay un clima de encierro, de reclusi\u00f3n, que nos recuerda mucho de nuestras circunstancias actuales. Creo que alguien encontr\u00f3 muchos parecidos en el juego esc\u00e9nico con la pel\u00edcula de Bu\u00f1uel El \u00c1ngel Exterminador. La clausura obligada, las relaciones enfermizas de unos y otros, el misterio. El caso es que para un joven impresionable como era yo entonces -lo sigo siendo- aquello fue un acontecimiento. La magia del teatro, vieja frase de circunstancias, lleg\u00f3 a mi como un descubrimiento. Luego ya me he ido retirando del vicio. Pero de aquellos a\u00f1os recuerdo funciones todav\u00eda como si las estuviese viendo ahora mismo. El C\u00edrculo de tiza caucasiano, Marat Sade, Divinas Palabras, el Jard\u00edn de los Cerezos y tantas otras del teatro universitario y alternativo como Casta\u00f1uela 70. Tanto en Madrid como en Barcelona, ciudad a la que viajaba mucho en aquellos tiempos y en la que ten\u00eda grandes amigos muy involucrados en el mundo teatral, en el Lliure inici\u00e1tico del barrio de Gracia por ejemplo. Siempre tengo la sensaci\u00f3n de que el teatro de aquellos 60, 70 y parte de los 80 fue la edad cumbre del arte dram\u00e1tico en la ciudad de Madrid y en Espa\u00f1a. Por supuesto con sus excesos, dificultades y hasta ridiculeces, que tambi\u00e9n las hubo. Por ejemplo, me costaba creer en las obras de la compa\u00f1\u00eda sevillana de La Cuadra o en los gorgoritos tr\u00e1gicos de Nuria Espert. A partir de entonces todo fue cuesta abajo o puede que el que fuese cuesta abajo fuese yo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que lo que pas\u00f3 es que la oferta teatral se qued\u00f3 antigua. La gente joven de mi generaci\u00f3n sent\u00edamos devoci\u00f3n por todo aquello que se asociaba con las ansias de libertad, con las emociones. Y ocurri\u00f3 que la libertad se estrenaba en los escenarios de la vida real, incluso en los m\u00edtines de los campos de f\u00fatbol, en los festivales solidarios y hasta en el Congreso de los Diputados. Aquella veneraci\u00f3n por el teatro y hasta por el cine que hoy llamar\u00edamos culto. Nos trag\u00e1bamos Bergman, Truffaut y hasta los cl\u00e1sicos rusos con una veneraci\u00f3n religiosa. \u00cdbamos a los cineclubs como quien asist\u00eda a misa de doce. Aquello pas\u00f3 a mejor vida.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de aquellos a\u00f1os de la transici\u00f3n  la libertad se empezaba a mascar en las calles, en la pol\u00edtica, en la m\u00fasica de los estadios de f\u00fatbol. La cultura se abri\u00f3 a nuevos mundos. Se ampli\u00f3 en mucho su marco de referencia. Se profesionaliz\u00f3. Era ya contabilidad nacional. Su peso se med\u00eda en t\u00e9rminos de PIB. Empez\u00e1bamos a darnos cuenta de las carencias monstruosas en accesibilidad popular a los bienes culturales. La fiebre por construir auditorios, museos, teatros y escuelas de arte dram\u00e1tico, de cine y tantas otras estructuras llegaba hasta los pueblos m\u00e1s peque\u00f1os. Si unimos a ello la creaci\u00f3n de universidades, una por cada barrio casi, de bibliotecas, muchas menos por cierto, de creaci\u00f3n de revistas, editoriales, compa\u00f1\u00edas de ballet y bandas de m\u00fasica, creo que nos empachamos de cultura. Y lleg\u00f3 la inflaci\u00f3n, la falta de sustentabilidad del sistema.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y entonces. Entonces lleg\u00f3 el desenga\u00f1o. Aquello no se pod\u00eda financiar. Los autores, los creadores, los m\u00fasicos que hab\u00edan vivido la efervescencia de las movidas decidieron volver a sus cuarteles de invierno y se puso de moda la introspecci\u00f3n, la cocina, el mobiliario, el v\u00eddeo y las reuniones dom\u00e9sticas. Migramos de las salas de teatro, los cineclubs a las buhardillas o al chalet de la sierra de los domingos. Tus amigos se separaban de sus parejas y les daba por ir a los sitios de moda  Y algunos hasta volv\u00edan a casa de mam\u00e1. El teatro, la magia del teatro a tomar por saco. Y del cineclub ya nunca m\u00e1s se supo. Ya no era de buen tono hablar de la genou de Claire. Era m\u00e1s divertido hasta el Torrente alquilado en los videoclubs.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; El declive nos ha tra\u00eddo hasta los tiempos presentes. Los tiempos de Netflix y de las plataformas. Los tiempos de los grandes eventos. Del teatro musical. Y de los cocineros convertidos en estrellas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La verdad es que ya no s\u00e9 de qu\u00e9 ven\u00eda yo a hablar en estos papeles. Estoy leyendo con enorme placer los diarios que empez\u00f3 a escribir Juan Mars\u00e9 en el 2004 por primera vez en su vida. Casi todos los apuntes terminan de la misma forma: \u00bfpara qu\u00e9 me empe\u00f1o en esto? Late en todo el libro una especie de nostalgia por la cultura anterior a la transici\u00f3n. Una querencia por la cultura de la resistencia y un o\u00eddo profundo a la cultura chic de los premios y del espect\u00e1culo de la prensa rosa.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seguir\u00e9. Seguiremos. Me acaba de contar mi editor que ya tiene colocados y distribuidos todos los libros de la primera edici\u00f3n del Diario de un Confinado. Que ha tenido que ordenar una peque\u00f1a reimpresi\u00f3n para dar cobertura a una presentaci\u00f3n del libro que prepara. Una sorpresa. Veremos. Mi ilusi\u00f3n ser\u00eda ir a una edici\u00f3n con todos los contenidos creados a prop\u00f3sito del tiempo de la pandemia. Los del primer libro con el encierro diario m\u00e1s los que empec\u00e9 a escribir con el primer confinamiento perimetral de la comarca de la Mari\u00f1a de Lugo y posteriormente las entregas semanales que todav\u00eda mantengo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Besos para todas.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00c1ngel<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; POSDATA<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un amigo me hizo llegar un escrito que no tengo m\u00e1s remedio que compartir. Supuestamente est\u00e1 escrito por la persona que en la foto de portada del art\u00edculo de la semana anterior posa, desde las alturas de los hombros que la portan, como nueva diosa de la libertad.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; No s\u00e9 qu\u00e9 credibilidad adjudicar al escrito. Juzguen ustedes.<\/p>\n<p>&#8220;<em>Soy Ester, la chica del vestido estampado que va a hombros en la foto de Olmo Calvo. Ni soy francesa, ni estoy borracha en ese momento. Solo estaba con un grupo de amigos celebrando la despedida de soltera de una amiga. Vivo en Legan\u00e9s y trabajo en una oficina de representaciones comerciales con mi padre y dos de mis hermanos. Estoy terminando la carrera de agr\u00f3nomos y apenas tengo vida social. Esa tarde justamente hab\u00eda ido a comprar al Corte Ingl\u00e9s algunas prendas que necesitaba, entre otras el vestido que llevo. Mis amigos me hab\u00edan citado en una terraza de la plaza mayor. No suelo beber. Me sienta fatal el alcohol. El vaso que llevo es de naranjada. Se acaban de cerrar los bares de esa zona y coincide mucha gente en la calle. Gente joven, la mayor\u00eda espa\u00f1oles. El ambiente es de confianza, de alegr\u00eda contagiosa. Alguno pone m\u00fasica en su tel\u00e9fono y muchos bailan. De repente siento que unos chicos que se han puesto detr\u00e1s m\u00edo tratan de alzarme sobre otro que va por delante. No entiendo c\u00f3mo lo consiguen. El caso es que estoy inc\u00f3moda y que quiero bajar pero no hay forma. Grito como todo el mundo. El fot\u00f3grafo aprovecha ese momento. En uno o dos minutos el chico que me lleva se cansa y me pone en el suelo. Me agrupo con mis amigas y salimos hacia el aparcamiento subterr\u00e1neo de la plaza de Santa Ana. Al d\u00eda siguiente veo la foto. Y no soy capaz de reconocerme. Esa es toda la historia<\/em>&#8220;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La funci\u00f3n de teatro de la vida sigue.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Plaza de Olavide ayer por la tarde. Una familia organiza una merienda infantil de cumplea\u00f1os. La plaza convertida en un patio y jard\u00edn de urbanizaci\u00f3n de las afueras. En vez de piscina la fuente. 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