{"id":4364,"date":"2021-06-22T14:16:00","date_gmt":"2021-06-22T12:16:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-11-01T17:22:04","modified_gmt":"2024-11-01T16:22:04","slug":"epilogo-final-diario-de-un-confinado-en","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/2021\/06\/22\/epilogo-final-diario-de-un-confinado-en\/","title":{"rendered":"EPILOGO FINAL. Diario de un confinado en Olavide. \u00c1ngel Alda"},"content":{"rendered":"<table align=\"center\" cellpadding=\"0\" cellspacing=\"0\" class=\"tr-caption-container\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/06\/PuertodeportivodeRibadeo.jpeg\" style=\"margin-left: auto; margin-right: auto;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" height=\"452\" src=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2021\/06\/PuertodeportivodeRibadeo.jpeg\" class=\"wp-image-4365\" width=\"640\" \/><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td class=\"tr-caption\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: x-small;\">Puerto deportivo de Ribadeo<\/span>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;\n<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Llega el momento de la despedida. M\u00e1s de un a\u00f1o de cr\u00f3nicas diarias o semanales me han permitido mantener un di\u00e1logo con amigos y amigos de amigos. Pero tambi\u00e9n un di\u00e1logo con la realidad, con los paisajes del d\u00eda, con los dramas y las alegr\u00edas de tantos. Fruto de ese convivir y pensar ha sido el libro <a href=\"https:\/\/blogs.amarinha.gal\/ribadeando\/search?q=Diario+de+un+confinado+en+Olavide\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Diario de un confinado en Olavide<\/a>. Y como los seguidores de estas notas saben, el Diario que terminaba justo con el final del confinamiento tuvo que reabrirse cuando al autor le lleg\u00f3 al alma volver a ser confinado al llegar con los primeros compases del verano a Ribadeo, su lugar de vacaciones. Las cr\u00f3nicas ya no eran diarias, sino semanales. El cierre final coincidi\u00f3 con otro momento particular. Resulta que me vacunaron. Y este ep\u00edlogo no es m\u00e1s que el broche, la guinda de lo que puede resultar una edici\u00f3n completa y en libro del Diario. Y curiosamente termino de escribirlo en el mismo Ribadeo. Para que todo cuadre.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Han sido muchas las veces de ponerme a cerrar este punto y final. Aprovechando los primeros viajes fuera de casa. Con la intenci\u00f3n de encontrar una voz digna de una despedida con mis amigos lectores. El primer viaje fue a la Sierra Norte de Guadalajara. Cre\u00ed encontrar un acento buc\u00f3lico, serrano para el adi\u00f3s. Contemplar esas enormes extensiones de piedras pizarrosas, de campos plenos de amapolas y de horizontes definidos por la despoblaci\u00f3n daban al borrador un tono desesperanzado, un aire noventayochista. Pero tambi\u00e9n con la ilusi\u00f3n de pensar que tenemos mucho que hacer. Que hay una v\u00eda verde para reconstruir el pa\u00eds. Un proyecto de reforma econ\u00f3mica que ponga el valor en la calidad de vida. El aire, el agua, la energ\u00eda verde. Al final dej\u00e9 de escribir y me conjur\u00e9 para buscar otra letra y otra m\u00fasica que no estuviese tan influida por la dulzaina y el tamboril.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Luego toc\u00f3 viajar al Mediterr\u00e1neo. Una semana en Alicante. Encuentros familiares en la finca de mis primos. Carreteras y calles que forman una malla indescifrable. El horizonte, la l\u00ednea del cielo de ciencia ficci\u00f3n que supone la visi\u00f3n de Benidorm desde las alturas de la AP7. La visita a J\u00e1vea para ver a mis queridos cu\u00f1ados de Jes\u00fas Pobre, el pueblo con el nombre m\u00e1s evang\u00e9lico de Espa\u00f1a. El chapuz\u00f3n en las aguas. Los arroces y buenos vinos de moscatel. Demasiado caos visual y emocional para acertar con el tono, para mover el pa\u00f1uelo de la despedida nost\u00e1lgica. Me dio por pensar en la industria tur\u00edstica. En la trampa que nos encoge el futuro econ\u00f3mico. Ese gatuperio de negocios inmobiliarios, hosteleros, de camareros y alba\u00f1iles. No.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; En estos tiempos muchas veces pesaba en mi \u00e1nimo imaginarme la estancia en una cama de hospital de alguien cercano. Otras la alegr\u00eda de saber de la recuperaci\u00f3n de un amigo o un familiar. Realmente es un espanto darse cuenta lo f\u00e1cil que hubiera sido que la infecci\u00f3n te llegase a ti. Una cuesti\u00f3n de suerte. Suerte mulana que nos dec\u00edan en el viejo S\u00e1hara espa\u00f1ol los compa\u00f1eros nativos del territorio. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Mientras tanto el mundo ha cambiado de base y parece como si un cicl\u00f3n hubiese puesto el escenario patas arriba. Por primera vez en muchos a\u00f1os se habla del riesgo de inflaci\u00f3n o vemos c\u00f3mo los bancos centrales emiten moneda para financiar la salida de la crisis. O, m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda, contemplar como los grandes gobiernos neoliberales del mundo recomiendan subir los impuestos. Cosas veredes, amigo Sancho. Frase que por cierto y como casi todo el mundo ignora nunca escribi\u00f3 Cervantes. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Durante unos meses nos hemos concentrado en el drama de la pandemia. Poner la atenci\u00f3n en un tema nos permite estimular la creatividad, reflexionar correctamente y entender los acontecimientos. Superada la prueba retornamos al caos. Al ba\u00f1o en realidades confusas, m\u00faltiples y heterog\u00e9neas. Con lo que la atenci\u00f3n se pierde. Somos objeto de todo tipo de manipulaciones pues apenas podemos concentrarnos. Nuestras cabezas bullen. De miedos, de inc\u00f3gnitas o de aburrimiento. Es lo que nos pasa cuando entramos en Netflix y nos bombardean con infinitas ofertas de nuevas series o pel\u00edculas. Nos abruman. Nos intoxican con novedades. Crean en nosotros una especie de angustia existencial por perdernos algo, al final escondido. De ah\u00ed la llamada a los amigos. La petici\u00f3n de recomendaciones. La autonom\u00eda, la libertad personal resulta que no sirve para nada. Por cierto, ya que estamos, no se pierdan una serie que se llama Mare of Easttown o algo as\u00ed. Y otra que se titula Fragile. La primera en HBO. La segunda en Filmin.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Y en Espa\u00f1a pues ya saben. Seguinos enrollados con asuntos menores sin capacidad para hincar el diente en proyectos de transformaci\u00f3n necesarios y viables. El ruido del indulto, las facturas de la luz y esa promesa evanescente de los fondos europeos que nos van a salvar el futuro. O, todav\u00eda peor, embarcados en pleitos como el de las terrazas en la calzada que tenemos en Madrid envenenando nuestras vidas. Me van a creer si les digo que ha sido este a\u00f1o la primera vez que marcho de vacaciones con la sensaci\u00f3n de ir al exilio. Un exilio agradecido y confuso. C\u00f3mo abandonar el frente derrotado pero vivo. No se si me entienden.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; De esta pandemia vamos a salir todos perdiendo. Algunos m\u00e1s que otros, cierto. Pero creo que ignoramos el valor principal de la p\u00e9rdida. No es tanto el precio en vidas humanas. Ni en econom\u00edas. Puede que ni siquiera en deterioro de los servicios p\u00fablicos a pesar del enorme impacto que est\u00e1 teniendo en la atenci\u00f3n sanitaria por ejemplo o en el retardo en la formaci\u00f3n de una generaci\u00f3n de estudiantes y alumnos de todos los niveles de la ense\u00f1anza. Creo que la peor p\u00e9rdida es la de la confianza social. El grado de desconfianza hacia las instituciones p\u00fablicas, hacia el mundo empresarial, hacia la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n social. Desconfianza comunitaria. Ha crecido de forma bestial la demanda de control policial. Todos queremos que controlen la enorme cantidad de infracciones que nos hemos inventado forzosamente. El invento del polic\u00eda de balc\u00f3n ha venido para quedarse. Nos va a costar normalizar las relaciones. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Espero que una nueva generaci\u00f3n sea capaz de recuperar el tejido vital de las relaciones vecinales. Dar valor a la diversidad. Respetar al diferente. Defender al d\u00e9bil. La m\u00eda, mi generaci\u00f3n, ha pasado a mejor vida.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Desde mi largo verano casi boreal, ese momento espa\u00f1ol en el que empieza el verano y aqu\u00ed, en Ribadeo, vamos camino del oto\u00f1o, reciban un abrazo de este que les quiere y recuerda. <\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; \u00c1ngel<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puerto deportivo de Ribadeo &nbsp; &nbsp;&nbsp; Llega el momento de la despedida. M\u00e1s de un a\u00f1o de cr\u00f3nicas diarias o semanales me han permitido mantener un di\u00e1logo con amigos y amigos de amigos. 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